Como una montaña rusa, a lo largo de su historia, la banca venezolana ha vivido momentos en alta y momentos en baja. En 1839 comenzaron los intentos por instaurar el sistema bancario en el país; sin embargo, no fue sino hasta el 1890 que se logró establecer el primer banco, el Banco Comercial, conocido hoy en día como el Banco de Venezuela. A partir de ahí, varios otros bancos lograron asentarse.

Venezuela en crisis

Desde el siglo pasado, Venezuela ha sido protagonista de situaciones en las que ha enfrentado fuertes medidas económicas e intentos de Golpe de Estado, que han afectado directamente al sistema bancario, generando crisis y llevando muchos bancos a la quiebra. Por suerte, también ha vivido procesos de recuperación que permitieron el fortalecimiento del sistema bancario y lograron su estabilidad.

A la llegada del nuevo siglo, el país se enfrenta a nuevos retos. Después del fallecimiento del ex presidente Hugo Chávez en 2013, el gobierno queda en manos de su sucesor, Nicolás Maduro, y rápidamente se observa el decaimiento en diferentes áreas. La economía del país se ve especialmente afectada, siendo el sector bancario uno de los primeros en recibir el impacto.

Se conoce mundialmente que la inflación es de las más grandes dificultades que afligen al venezolano. Para el séptimo mes de 2017, la inflación en Venezuela alcanzó el 248,6% y se espera  que continúe aumentando. A medida que la moneda se va devaluando y que aumenta el sueldo mínimo, aumenta también la demanda de efectivo, pero la cantidad de billetes que circulan no corresponde a la cantidad de personas que los necesitan. Los bancos, entonces, deben restringir el acceso al efectivo y tomar medidas como limitar los retiros por cajeros automáticos o taquillas, o incluso hasta suspenderlos, perjudicando así  todas las operaciones.

Por suerte, esta oleada de problemas colisiona con la era tecnológica, cuyo auge surge en este mismo siglo. Junto a las diferentes generaciones que crecieron con la tecnología, el sector bancario ha debido adaptarse a un nuevo público y a una nueva realidad, por lo que la inclusión financiera ha resultado conveniente para el venezolano. La posibilidad de manejar su dinero a distancia y de no necesitarlo en sus manos, se ha convertido también en una medida de supervivencia.

El romance entre la era digital y la banca venezolana

A medida que la era digital se abre paso, la banca venezolana se ha visto forzada a buscar satisfacer las necesidades financieras de las personas y a permitir el acceso a sus servicios a través del internet, lo que ha servido como salvavidas frente a la crisis económica y social. Al venezolano le conviene mucho más hacer sus diligencias desde la comodidad del hogar y pagar usando una tarjeta, que realizar la ardua (y posiblemente peligrosa) tarea de salir a la calle a buscar efectivo o ir a hacer trámites directamente en el banco. De la crisis surge una gran oportunidad para la era digital, por lo que nace una dependencia mutua entre la banca venezolana y la tecnología, que resulta tanto en una forma de supervivencia como en una razón esencial para avanzar hacia el futuro.

Además, la gran influencia de los Millennials en la sociedad actual ha impulsado el uso del internet para realizar no sólo operaciones bancarias, sino también distintos tipos de actividades. Esta es una generación  que ha crecido en la era tecnológica y, como jóvenes venezolanos que también han crecido en un contexto tan particular, han debido adaptarse y llevaron sus negocios al mundo digital. El e-commerce es esencial en los procesos de  producción del Millennial, y la banca online es estrictamente necesaria para su funcionamiento.

Este “romance” entre la era digital y la banca venezolana se ve reflejado en nuestro estudio Usos de Internet en Latinoamérica, que realizamos el año pasado (2016) a usuarios de internet de diferentes países latinoamericanos. Se pudo determinar que, en Venezuela, un 90% de los internautas han utilizado y utilizan la banca en línea, seguidos de Argentina con 76%, y Chile y Costa Rica con 71%. Venezuela lidera también en el uso de la banca móvil con un 56%, seguido de Chile con un 54% y Panamá con un 52%.

El gran reto del internet

No es de sorprenderse que las principales operaciones realizadas por los internautas venezolanos a través de la banca por internet sean las de consulta de saldo y movimientos, pago de servicios, transferencias y pagos de tarjetas, que oscilan entre el 75% y 88% en la banca en línea, y entre el 61% y 87% en la banca móvil.

Sin embargo, sí causa sorpresa ver estos resultados y recordar que Venezuela también enfrenta grandes deficiencias en el acceso a internet a nivel nacional. Venezuela tiene el peor internet de América Latina, con una velocidad de 1.7 megabits por segundo, según un estudio realizado por Internet World Stats.  Esto sirve para evidenciar la gran necesidad del país de utilizar la banca en línea como principal medio para realizar operaciones. A pesar de tener la peor conexión a internet, el venezolano es el que más utiliza la banca en línea y la banca móvil de todos los países en Latinoamérica.

Apuntando hacia un futuro mejor

Por suerte, poco a poco se irán implementando nuevas formas de manejar las finanzas, ya sea  a través de sistemas de pago ya conocidos como MercadoPago o Paypal, o a través de métodos innovadores que ni siquiera requieren de conexión a internet sino de un simple mensaje de texto.

Es claro, entonces, que la tecnología se ha vuelto necesaria para la vida cotidiana en Venezuela y permite que siga adelante a pesar de las dificultades. Resulta ser un alivio para el venezolano tener la libertad de manejar sus finanzas desde donde le plazca, todo gracias a las maravillas de la era digital.

Si estás interesado en saber sobre el ámbito digital venezolano puedes leer nuestro artículo sobre:  El gobierno electrónico en Venezuela. Y si deseas conocer más detalles de los datos del estudio Usos de internet en Latinoamérica, escribe a info@tendenciasdigitales.com o a @TendenciasD. También  puedes comentar este artículo o enviar tus sugerencias para próximos artículos.